La realidad mental está formada por todo lo que fantaseamos, interpretamos, imaginamos, especulamos, pensamos, sentimos, etc. Sería, como dice Alberto Blanco en su libro “Dhammapada”, todo nuestro contenido psíquico o mental.
Por el contrario, la realidad fáctica se compone de hechos. Imaginemos que en este momento está lloviendo copiosamente; es indudable que estaríamos ante la realidad fáctica o de los hechos. Pero si comenzamos a pensar que el día es horrible o que es un día triste, nos encontraríamos en la realidad mental, debido a que estamos interpretando, pensando y sintiendo sobre la lluvia. Otras personas, por el contrarío, podrían pensar que es un día romántico y especial para disfrutar en pareja. Es evidente que existen tantas realidades mentales como personas, pero la realidad fáctica es una sola; es el hecho concreto de que está lloviendo.
Es difícil poder comprender la realidad mental de nuestros semejantes, debido a que sentimos y creemos que las cosas son solamente como las pensamos nosotros.
El ser humano tendría que darse cuenta dónde la realidad mental es muy necesaria y dónde puede generarle sufrimiento.
La realidad mental sería como unas lentes o espejuelos que nos ponemos para observar la realidad fáctica. Lo que sucede, es que muchas veces nos olvidamos que tenemos esos espejuelos puestos y damos por sentado que la realidad fáctica es como la vemos nosotros. Los espejuelos que nos permiten ver la realidad fáctica son nuestros pensamientos, sentimientos, emociones e imágenes. Esos espejuelos comienzan a formarse desde nuestra niñez y llegamos a creer que son como parte de nuestro cuerpo. Al empezar a tomar conciencia de que todos tenemos espejuelos puestos, se incrementa nuestro nivel de tolerancia, bajamos nuestra ansiedad de querer tener siempre la razón y podemos escuchar mejor a los demás. Esto nos va a llevar a saber mucho más de los otros y a entender su modo de pensar y sentir. De esa forma, la vida se convierte en un aprendizaje.
Percibir lo que es
Resultaría muy interesante poder quitarnos por algún momento nuestros espejuelos y lograr percibir la realidad fáctica de manera más directa. Sería muy beneficioso ponerse en contacto con la naturaleza (mar, montaña, campo, bosque...), porque nos produciría una renovación de energía. Todo eso lo podemos generar cuando podemos soltar la realidad mental por un período de tiempo. Al regresar a la realidad mental nos sentiremos más lúcidos y creativos.
El poder percatarnos de la individualidad de cada ser humano, nos producirá más humildad y mayor respeto por las diferencias de opiniones que tenemos con los demás.
Roberto Tirigall
Psicólogo, Escritor y Conferencista Internacional
Autor de los libros Psicomeditación, Psicobelleza
y Secretos de la Mente
Teléfono: (54-11) 4644-2562 Buenos Aires- Argentina
E-mail: robertotirigall@hotmail.com
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